Si eres feminista, no puedes llamarte de izquierdas. En la izquierda se atiende a las condiciones materiales y sociales que gestan una situación concreta y particular. Por ejemplo, si una persona ha sido condenada por robo o ha existido un acto violento de dicho particular contra otra persona, la izquierda suele indagar en las causas materiales que han generado dicha situación y que han llevado, a modo de explicación, a dicha persona a cometer tal acción. Así se explican las causas y pueden establecerse medidas para contrarrestar ese hecho en el futuro.
En el feminismo, la única causa que produce una agresión hacia una mujer es “ser hombre” y formar parte del patriarcado. Ese esencialismo borra de un plumazo todas las otras posibles alternativas. El agresor parece no haberse criado en unas circunstancias sociales que lo conducen a cometer un acto porque no interesa saberlo. Así pues desconocemos datos como:
- Dónde ha sido criado.
- Las compañías que ha frecuentado, su grupo de iguales.
- Quiénes eran sus progenitores.
- Su formación durante la etapa infantil y juvenil.
- Su capacidad de resolución de problemas.
- Las características de su aprendizaje.
- El grado de inserción laboral.
- Su estilo comunicativo en general y en particular hacia diferentes miembros de la comunidad.
- Padecimiento de posibles trastornos mentales o adicciones.
Nada de eso. Absolutamente nada de ello. Por ello estimo oportuno que las feministas no pueden ser llamadas de izquierdas. Esta denominación se debe a que el feminismo está usurpando los movimientos de izquierda. Estos movimientos, por unos intereses políticos, han dejado de estar interesados en una igualdad que tiene que ver con las condiciones materiales y obvian las cuestiones de clase social entre otras muchas.
Desde los medios de comunicación no interesa que sepamos dichas características dado que podría con llevar una percepción empática del agresor, en este caso hombre, el cual podría ser víctima de las circunstancias. Una posible comparación pudiera ser la penalización que se produce en otros lugares sobre individuos de raza negra o que pertenecen al colectivo de inmigrantes, a los cuales, en muchas ocasiones no se les tienen en cuenta las circunstancias sociales y materiales que les llevan a delinquir y que, para algunos, sólo se basa en ser individuos de otra raza o de otra clase. Es decir, delinquen “porque son negros”, “porque son inmigrantes”, lo cual no deja de ser un disparate.
La penalización por género (mayor condena por ser hombre ante igual hecho) conlleva un esencialismo fascista, ya que una persona es juzgada por una circunstancia y característica que no puede cambiar y que no ha elegido para sí: ser hombre (al igual que otros no pueden cambiar ser de raza negra, ser inmigrante, judío, etc.).